Los datos personales que los usuarios vienen entregando desde hace décadas son utilizados principalmente por las grandes plataformas digitales y redes sociales, pero también por los Estados, que concentran volúmenes crecientes de información sobre la ciudadanía. Expertos consultados por La Diaria remarcaron que los datos personales se han convertido en un insumo central de la economía digital y su recolección se viene dando desde hace décadas, en gran medida sin que la ciudadanía dimensione su alcance ni sus posibles usos. Según sus palabras, aunque Uruguay cuenta desde hace tiempo con un marco normativo sólido en protección de datos, persisten “zonas grises” que abren interrogantes, especialmente cuando múltiples sectores -como la banca, la salud o el comercio- acumulan historiales extensos de consumo, comportamiento y perfil de las personas. Con la expansión de la IA, la capacidad de usar y cruzar datos se vuelve cada vez más potente. El avance de la IA profundiza esos desafíos al potenciar la capacidad de cruzar bases de datos y realizar inferencias cada vez más precisas, advirtió. La economista argentina sostuvo que incluso en algunos acuerdos comerciales que algunos países, como Malasia y Camboya, impulsan con el gobierno de EEUU, se filtró que hay cláusulas que le prohíben a estos Estados regular a las empresas tecnológicas. Rikap también destacó el caso de Antel como una “pista para expandir la soberanía digital” en América Latina, señalando que este tipo de iniciativa podría integrar un “ecosistema digital alternativo desde lo público”.
La economía de los datos: un insumo clave y sus desafíos
Expertos analizan cómo los datos personales se convirtieron en un insumo clave de la economía digital, su uso por grandes empresas y gobiernos, y los nuevos riesgos de la IA. Abogan por una gobernanza más activa y la creación de ecosistemas digitales alternativos.